miércoles, 16 de julio de 2008

Bruno
se ríe cuando se despierta y nos ve ahí paraditos, pispeándolo
se ríe cuando lo saludamos desde el ascensor, camino al trabajo
se ríe cuando nos ve volver a casa
se ríe cuando le damos de comer, se ríe enchastrado
se ríe cuando lo metemos en la bañadera, se ríe salpicando
se ríe cuando lo vestimos para el noni-noni
(se ríe porque decimos "noni-noni")
se ríe cuando lo ponemos en la cuna (se ríe de lo ilusos que somos pensando que se va a dormir así nomás, facilito)
se ríe del sueño y lo pelea, lo pelea y se le ríe en la cara (no se quiere dormir, quiere seguir riéndose)
se duerme

se ríe cuando se despierta y nos ve ahí paraditos, pispeándolo
y así

lunes, 14 de julio de 2008

Bruno tiene ocho meses.

Un "ocho" acostado es el símbolo del infinito.

Ergo, Bruno acostado es infinito.



(Cuando se pueda parar, igual va a seguir siéndolo)
Ayer Bruno cumplió ocho meses de vida.

Alguno quizá se pregunta por qué no empecé a escribir sobre él antes, ni bien nació.

Ese alguno seguro no tiene hijos.

sábado, 12 de julio de 2008

Dicen que cada persona es un mundo.

Si es así, ahora tenemos a un mundo durmiéndose una siestita en la practicuna.

Parece ser un mundo feliz.

Ojalá siempre lo sea.

jueves, 10 de julio de 2008

Mientras escribo esto Bruno duerme. ¿Con qué soñará un bebé de casi ocho meses? ¿Colores, formas? No sé.

Yo sé que un día mi mujer y yo lo soñamos a él.

Y vino.

¿Debería sorprenderme si una bola enorme de color rosa viene a tocarnos la puerta un día de estos?

Este es mi hijo, Bruno. Tiene casi ocho meses.

No voy a decir que es el bebé más hermoso del mundo.

¿Para qué recalcar lo obvio?